De todos los eventos feriales que durante el año lectivo organiza el Colegio Internacional Saint George, es la Feria Folclórica la que concita un singular revuelo que contagia a estudiantes, profesores y padres de familia de un verdadero espíritu de panameñidad.

La Feria folclórica es la última de las cuatro que se incluyen dentro de la programación anual, no obstante, esto no le resta esa energía y vistosidad características que desde  siempre ha tenido. Siendo una ventana cultural en la que se ven reflejadas el apego a nuestras tradiciones y costumbres, y se inculca el amor por lo nuestro, es el momento en que todo lo signifique ser panameño toma privilegiado sitial.

La organización de evento exige configurar todo un esquema dinámico de estrategias en el cual converja armoniosamente la interacción de todas las partes implicadas, ello es indispensable para garantizar el éxito y la satisfacción de los resultados esperados.

Desde el inicio de cada año, cada consejería participa en un sorteo en el cual se determina la región de nuestro país que le corresponderá representar. Los distintos salones escogen un rey y una reina que fungen como embajadores del sitio asignado, y quienes presidirán con alegría todas las presentaciones y compromisos de su respectivo grupo.

Feria Folklórica


Próximo a los días de esta gran feria, los reyes y reinas promocionan su región a través de afiches, pancartas y fotografías en los que realzan las bondades y maravillas que éstas ofrecen. Todos los grupos, desde el prescolar al doceavo grado, tienen sus representantes, cuáles más sobresalientes y carismáticos.

Aunque la conmoción atrapa a toda la comunidad saintgeorgeana en un torbellino de emociones, se vigila con celo que el objetivo concreto de la actividad no se desvíe, y el cual no es otro que nuestro estudiantado adquiera conciencia plena del legado cultural con que cuenta y las raíces que reafirman su identidad como individuo que pertenece a un todo social que posee sus propias expresiones.

Con murgas, pitos, serpentinas, fuegos artificiales y hasta tamboritos, arranca el primer día de actividades, previo a la gran vitrina folclórica en la que se ha constituido esta feria. Sin embargo, durante la semana ya los chicos han hecho preámbulo con la confección y sustentación de murales y decoración de salones. Cada uno de estos aspectos es evaluado por un jurado especialmente escogido para tal ocasión y quien da fe de los resultados.

Durante el paseo en caravana, se vive un ambiente de fiesta vernacular, los carros alegóricos evocan semblanzas de nuestra campiña y hasta de los lujosos carnavales de los pueblos del interior. Cada consejería se esmera y aúna esfuerzos para destacar en este desfile, pues también los jueces deliberan en esta categoría. El día domingo el Colegio abre sus puertas a toda la familia saintgeorgeana para celebrar junto a ella un grato momento de amor patrio.

Las consejerías, quienes han trabajado hasta altos horas de la noche anterior, exhiben y lucen sus mejores galas en dos modalidades: danza regional y stand. Es la oportunidad de convencer al jurado de que son acreedores del codiciado galardón. El programa es acompañado por tamboritos y murgas que ejecutan alegres tonadas. Los presentes degustan comidas y bebidas típicas, mientras que en tarima el resto del público contempla los gráciles y variados bailes que han ensayado los estudiantes. Reyes y reinas hacen su última aparición y procuran deslumbrar a propios y extraños con su llegada. Cunde la tradición el sabor a Panamá.

La Feria folclórica es la cita con lo nuestro, con la cultura que se viste de tricolor y el apego a toda la herencia de una tierra privilegiada. Es el momento cuando a nuestros estudiantes se les inculca el valor de sus raíces y la importancia de preservarlas; de que tomen conciencia que son ellos las futuras generaciones llamadas custodiar lo que les han testado sus padres, de que solo así se puede generar desarrollo a un país, pues se ama lo que se tiene.